viernes, 29 de enero de 2010

PASAPORTE A LA INMORTALIDAD

 
....Oh, lo siento. No quería... claro que quería. ¿Cómo te atreves a rechazar la oferta más tentadora que te han podido hacer en tu vida? ¿Cómo puedes decirme que no, aun sabiendo que te amo y que tu deber es estar conmigo hasta el fin de los tiempos? Pero ya es demasiado tarde. Me hiciste enfadar y ya puedes ver los resultados.

Sí, ya sé que sólo te quedan algunos instantes, con suerte seguirás viva por unos cuantos minutos, pero no digas nada. Tú te lo has buscado.

¿Podrías callarte por un minuto? Así está mejor. No deberías gastar tus últimas energías gritando, elegí este sitio precisamente porque está alejado de todo. Los aldeanos le temen a este bosque aún de día; piensan que entre sus ramas se esconde algún tipo de fuerza demoníaca dispuesta a llevarlos al infierno. Y sí, tal ves tengan razón. Pero no te inquietes, dentro de poco podrás comprobarlo por ti misma.

Si sigues gritando te voy a golpear muy fuerte.

Te lo advertí. Si lloras será por algo que valga la pena. Bueno, sigamos. Creo que te había mencionado algo acerca de mi nacimiento real, aunque muy superficialmente, porque no estabas preparada para conocer toda la verdad. Es más, en tus ojos sigo viendo algo de incredulidad y el anhelo de que todo esto sea una pesadilla producida por la torta que comiste hace poco. Pues lamento decepcionarte cariño, el sufrimiento del que eres víctima ahora es real, y en este universo no hay héroes con superpoderes dispuestos a defender a inútiles e indefensos humanos como tú. Puede sonar fuerte, pero toda tu especie está destinada a ser el sustento de una raza superior: la mía.

Si pudieras levantar la cabeza podrías ver lo hermosa que está hoy la luna... Parece un gran ojo de luz; el único y silencioso testigo de nuestro encuentro. Me pregunto cuantos rituales como este habrá presenciado, cuantos gritos, súplicas, ruegos, llantos y otras vanas expresiones habrá oído sin hacer nada...

Sinceramente creo que ella es la única aliada con la que he contado siempre. ¿sabes? En mi horario de todos los días estaba el esconderme en las ramas de aquel hermoso pino que hay a la entrada de tu casa a ver como en una película tus encuentros prohibidos con Mario. ¿Crees que no sé que perdiste tu virginidad entre los árboles, que tuviste que lavarte con el agua de la fuente y que te encerraste esa noche más temprano que de costumbre sólo para poder excitarte a solas con el recuerdo de tu amado?

Pues sí, sé eso de ti y muchas cosas más. Y todo gracias a esa dama plateada que se escondía para que no pudieras verme mientras te bañabas en el lago que hay atrás de la casa, que iluminaba mis noches de agonía cuando me perdía entre el bosque a llorar por el amor sin esperanzas que envenenaba mi alma todos los días... y la misma que llenó de luz la noche en que encontraron a Mario decapitado entre el bosque en el que ahora te estás muriendo.

¡Ah! No. Desde luego que no. ¿Cómo puedes pensar que en esa época yo tenía la capacidad o la intención de matar a algo más grande que una mosca? Además en ese entonces todavía sentía algo de respeto por la vida de todas las personas, por miserables que fueran.

Él lo hizo. Mi creador supo granjearse mi aprecio y lealtad eternas con ese único regalo...

Adivinaste: Me regaló su cabeza. ¿Y qué? A la larga ya estaba muerto, sólo variaba la presentación.

No me mires así. Para una mujer mortal esto puede parecer asqueroso pero nosotros podemos ver la intención detrás del acto y admirarlo en toda su plenitud.

¡Ja! Ahora su cabeza (era hermosa después de todo) adorna junto con otras la chimenea de mi casa. La conservo con una loción que mi maestro me regaló hace ya muchos años, y que impide que se descomponga. La expresión de su rostro es horrible, debí habértela enseñado antes. Su boca refleja todo el dolor y el miedo que debió haber padecido antes de morir... es toda una obra de arte.

Hey, no llores. ¿Sabes que él te está esperando en el infierno, sabes que él es el que te ha impulsado a rechazar mi oferta de vida eterna y ha hecho que tenga que acabar contigo, sabes que tu amor por la vida y tu poco novedoso miedo por lo desconocido han hecho de ti lo que ahora ves: una hermosa y ensangrentada chica en medio del bosque, con su cuello totalmente destrozado y con los segundos contados?

¿Por qué te niegas a mirarme? Fui tu amigo durante años, y hasta te elegí entre todos lo que conozco (ya sabes porqué) para darte el regalo más precioso; el don que Dios les ha negado a los humanos durante milenios y que ahora se le entrega sólo a unos pocos; la maravilla que buscaron los alquimistas; lo que cualquier católico desea conseguir con su fe y sus oraciones: la inmortalidad.

Pero ya ves, todos mis esfuerzos se han esfumado por el aire con una sola palabra. Claro que sí. Eres una desconsiderada y una desagradecida. Piensas que un ofrecimiento como éste se puede rechazar así como así, que la vida no es gran cosa; que no vale tanto como para pretender prolongarla indefinidamente.

No. Ahora que estás viendo cómo se escapa la tuya segundo a segundo tu concepto se ha debido elevar un poco.

Por fin has dejado de llorar. Uhhmmm... Sigues viva, pero se nota que solo un esfuerzo sobrehumano hace que prestes atención a lo que digo. Gracias.

Vaya, todavía estás sangrando, pensé que te había dejado completamente seca. Bueno. De todas maneras, tengo algo de hambre. Lo mejor es que termine de saciarme contigo.

Ummmmmm............... deliciosa.

Ya no quedan más que unos segundos. Una última cosa: cuando estés el infierno acuérdate de mí y de la oportunidad que escapó de entre tus manos. Acuérdate de aquel que te amó como nunca nadie lo ha hecho, y que llegó al extremo de regalarte la única posesion segura que tienen todos los seres desde que vienen al mundo: su vida.

Ahora cierra tus hermosos ojos y piérdete en el río de la muerte donde todas las almas se mezclan sin pensar... algunas sin saber siquiera que están muertas.

Es de día. La aldea despierta con los gritos de una mujer desesperada: su hija ha ido al bosque con un viejo amigo y ninguno de los dos ha regresado. Los aldeanos corren a buscar el paradero de los jóvenes, aunque en el fondo todos saben cuál ha sido su destino. Este se confirma cuando horas después el cadáver de Mónica aparece en las entrañas del Bosque del Diablo. Parece dormida, pero la palidez mortal de su rostro y el cuello desgarrado sin una sola gota de sangre dicen lo contrario. No hay rastros de Juan, aunque debe estar en el fondo del río en otro paraje del bosque.

El pueblo vuelve silencioso a casa. Ninguno cobrará venganza alguna por la muerte de esta jovencita y de su acompañante, es más: nadie nunca buscará a su asesino.

Por la noche, la dolorida madre coloca un collar de ajos sobre el osario de su adorada niña. El cuerpo ha sido decapitado e incinerado previamente, pues la aldea no puede permitir la proliferación de los vampiros en zonas cercanas, sólo digamos que ya tienen suficiente con el que viene todas las noches a llevarse a un inocente.