martes, 26 de enero de 2010

ATUK , EL GUION MALDITO


Basada en la novela de 1963 El Incomparable Atuk, del escritor canadiense Mordechai Richler, Atuk es una sátira sobre el racismo y la vida moderna en la que se describen las aventuras de un orgulloso pescador esquimal llamado Atuk ("Anciano" en Inuit), que decide cambiar su remota cabaña en Alaska por las grandes avenidas de Nueva York (en la novela original el viaje es de la isla de Baffin a la menos glamurosa Toronto) y sus problemas para adaptarse a unas costumbres y tecnologías que a él le parecen absurdas. El guión, que podría pasar por la historia de la próxima chorro-comedia de Jack Black, fue escrito a principios de los 80 por Peter Gwzoski y lleva desde hace una década en un cajón, esperando a una adaptación que nunca llegará.

¿La razón? El guión está maldito, según dicen. Todos los actores que osaron echarle un vistazo sufrieron una muerte repentina.

La primera víctima de Atuk fue el cómico John Belushi (1941, The Blues Brothers), que leyó el guión en 1982 y quedó entusiasmado con la idea de interpretar a Atuk. Poco después murió por una sobredosis de "Speedball", una inyección de cocaína mezclada con heroína. Belushi se cayó así del papel protagonista para la futura Cazafantasmas (1984) que había sido escrito para él y que finalmente interpretó Bill Murray.
El proyecto se paralizó entonces hasta 1987, cuando el excéntrico cómico televisivo (y antiguo predicador evangelista) Sam Kinison aceptó el papel principal. Kinison llegó a firmar el contrato y rodar una escena, pero luego se arrepintió y abandonó el proyecto. Quizá por eso duró un poco más: En 1992 su coche fue arrollado por un camión conducido por un adolescente borracho.
Una copia del guión fue enviada a John Candy dos años después, que por aquel entonces estaba rodando en México el Western-Parodia Wagons East!. Candy, que había tenido papeles menores en las producciones que llevaron a la fama a Belushi años antes (1941, The Blues Brothers y el programa televisivo Saturday Night Live) murió de un ataque al corazón precisamente el día antes del 12º aniversario de la muerte de John Belushi, el 4 de Marzo de 1994. Junto a su cadáver se encontró el guión de Atuk abierto, que Candy había estado leyendo en el momento de sufrir el fatal ataque.
1994 se considera, además, el único año en que el esquimal mató dos veces. En Noviembre de ese año falleció Michael O'Donoghue, guionista y actor ocasional de (otra vez) Saturday Night Live y co-escritor de Los fantasmas visitan al jefe, el clásico navideño ochentero protagonizado por Bill Murray. O'Donoghue era amigo común de Belushi y Kinison, y fue quien ofreció el guión a ambos tras echarle un vistazo y (de acuerdo con algunas versiones) reescribir alguna de sus escenas, cosa que también hizo en Manhattan de Woody Allen y Wall Street de Oliver Stone. Tras años padeciendo lo que parecían unas migrañas incurables, O'Donoghue sufrió una hemorragia cerebral que le llevó a la tumba.
Luego llegó Chris Farley (El Mundo de Wayne, Los Caraconos, La salchicha peleona), en 1997, un gran fan de John Belushi que se declaró dispuesto a retomar su legado. Y vaya si lo hizo: Unos días antes de firmar para el papel de Atuk murió de sobredosis, exactamente igual que su héroe. Y exactamente igual que su héroe, también dejó en el aire un papel protagonista que hubo que ofrecer a otro actor, el del ogro digital Shrek.
Para rematar, poco antes de su muerte Chris Farley le enseñó su copia del guión al cómico Phil Hartman, compañero suyo en Saturday Night Live y voz original de Troy McLure y Lionel Hutz en Los Simpson, al que intentó convencer para que interpretase el papel secundario de la película. Seis meses después de la muerte de Farley, el 28 de mayo de 1998, Phil Hartman fue asesinado por su mujer, a la que había amenazado con abandonar debido a los problemas de ella con las drogas. Tras ser rodeada por la policía, se suicidó.
El guión reposa desde entonces en un cajón, igual que tantas obras que nunca se harán. Pero eso no le ha impedido realizar su propia película y alcanzar la fama, convertido ya en la mayor leyenda urbana de Hollywood y estrella indiscutible de programas televisivos y documentales relacionados con el mundo del Cine.

Curiosamente, ni el escritor de la novela original (Richler) ni el autor del guión (Gwzoski) sufrieron la maldición, y murieron por causas naturales en 2001 y 2002 tras una larga vida de éxitos

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