martes, 26 de enero de 2010

BELA KISS



A principios de 1900, en Hungría, un joven de 23 años llamado Bela Kiss se instaló en la ciudad de Cinkota. Se trataba de un joven apuesto, de cabello rubio y ojos de un intenso color azul.
Se ganaba la vida como hojalatero hasta que, a los 37 años, fue llamado por el ejército. Era el año de 1914.
Kiss era un lector voraz y tenía amplios conocimientos de arte, literatura e historia. Un gran conversador. Era amigable, generoso y considerado uno de los solteros más codiciados de la pequeña ciudad. Luego compró un apartamento en Budapest y mantuvo correspondencia con varias mujeres a las que veía en dicho lugar y a muchas de ellas las llevaba a Cinkota, donde permanecían poco tiempo.

El primer cadáver:
El Dr. Charles Nagy, Detective en jefe de la policía de Budapest, recibió una llamada en julio de 1916 de un hombre en Cinkota quien creía que alguien había cometido un asesinato en su propiedad. El hombre explicó a Nagy que un soldado de nombre Bela Kiss había rentado la casa, pero que se había ido a la guerra. No había vuelto a tener noticias de él y el hombre acudió a la casa para examinarla y ver qué reparaciones debían hacerse antes de ponerla nuevamente en renta.
Fuera de la casa, encontró varios recipientes de metal, cerrados. Perforó uno de ellos y brotó un líquido de olor nauseabundo. El químico que tenía su casa cerca le dijo que era el olor inconfundible de la descomposición humana.
Al abrir el recipiente, encontraron el cuerpo de una joven mujer de cabello negro nadando en alcohol, junto con la soga con la cual había sido estrangulada.

Los tambores de metal
Antes de la partida de Kiss, la gente del poblado se preguntaba para qué eran esos tambores de metal, pues les preocupaba que el hombre estuviese guardando licor ilegal, pero Kiss los tranquilizaba diciéndoles que, en vista de que la guerra se acercaba, él había decidido aprovisionarse de gasolina, la cual guardaba en los tambores.
Sin embargo, cada uno de los siete tambores contenía el cuerpo desnudo de una mujer estrangulada y sumergida en alcohol.
Tras esto, decidieron hacer una búsqueda en la casa, donde encontraron más cuerpos enterrados. Aún cuando se encontraban bajo tierra, habían sido preservados en alcohol durante un tiempo, así que algunas pudieron ser identificadas
El detective Nagy dio aviso a las autoridades militares para que arrestaran a Kiss, si es que todavía se encontraba en el frente. Sin embargo, en aquella época miles de soldados húngaros habían sido apresados, y el nombre Bela y el apellido Kiss son muy comunes en Hungría, así que probablemente habría muchos hombres que respondieran a dicho nombre.
La habitación secreta
Al interrogar a la sirvienta de Kiss, quien había permanecido en la casa, Nagy se enteró que había una habitación cerrada, y que la mujer tenía instrucciones de no entrar jamás en ella. Al abrirla, encontraron que estaba llena de libros (muchos de ellos trataban de venenos y métodos de estrangulamiento) y un escritorio. Encontraron también un paquete con cartas y un álbum con más de cien fotografías de mujeres. Nagy se sorprendió al descubrir que Kiss había recibido 174 propuestas de matrimonio y que él a su vez había propuesto matrimonio a 74. También fue evidente que Kiss despojaba a las víctimas de su dinero.
Todos en Cinkota estaban al corriente de que Kiss era visitado por un gran número de mujeres de Budapest, pero a nadie le pareció extraño que un joven apuesto se “divirtiera”. Más bien le tenían un poco de envidia. Además, era amable con todo el mundo y ayudaba siempre que podía, así que no tenían la menor queja de él.

El método de Kiss
Bela Kiss colocaba anuncios en los periódicos, en la sección de “encuentros” y mantenía correspondencia con las mujeres que respondían a sus anuncios, preguntando siempre sobre su situación financiera y sobre sus amistades y familia, concentrándose solamente en aquellas que no tenían parientes cercanos o amistades estrechas. En muchas de las cartas se hacía evidente que Kiss había recibido dinero de las mujeres, algunas veces todo lo que tenían.
Entre ellas estaba Katherine Varga, una viuda que tenía un negocio de ropa, pero que lo vendió cuando recibió la propuesta matrimonial de Kiss. Luego dio con los nombres de Julianne Paschak y Elizabeth Komeromi, quienes demandaron judicialmente a Kiss por tomar su dinero tras prometerles matrimonio, pero las mujeres no se presentaron en la corte y los procesos no siguieron.
En un caso, una de ellas, Margaret Toth, presentó a Kiss a su madre. Luego se quejó de que a pesar de que Kiss había recibido dinero de ella, éste no quería casarse. Cuando la chica fue a reclamarle a Kiss, éste la obligó a escribirle una carta a su madre diciendo que no podía tolerar la vergüenza del rechazo y que partía para América. Después, Kiss la mató y envió la carta a la madre de la chica.

Escapando por poco.
En 1915, el detective Nagy recibió una carta donde le decían que Kiss estaba con vida, en un hospital. Nagy viajó hacia el lugar, pero cuando llegaron a la cama del enfermo, encontraron que estaba muerto. Pero no era Kiss. Alguien le advirtió al asesino que venían por él y colocó un cuerpo en su cama y huyó.
Pero la cacería había comenzado, y Nagy hizo público que se buscaba a Kiss, el monstruo de Cinkota. Sin embargo, parecía que la tierra se lo había tragado e incluso hubo reportes de que estaba en Nueva York. Hubo decenas de reportes de personas que aseguraban haber visto a Kiss, pero siempre que buscaban al hombre, éste conseguía escabullirse, hasta que se perdió toda pista de él.

Bela Kiss jamás fue capturado