martes, 2 de marzo de 2010

Susan Smith la filicida

 
"Junto al dolor del mundo mi pequeño dolor.
Junto a mi arresto colegial la verdadera cárcel de los hombres sin voz.
Junto a mi sal de lágrimas
la costra secular que sepultó montañas y oropéndolas.
Junto a mi mano desarmada el fuego.
Junto a mi sed los niños ahogados
danzando interminablemente sin noches ni estaturas"
.
Roque Dalton



Susan Smith nació en Union (Carolina del Sur, Estados Unidos) el 26 de septiembre de 1971, como Susan Leigh Vaughan. Su padre biológico se suicidó de un disparo cuando Susan tenía siete años.



Susan en sus tiempos de estudiante


Además su padrastro, un acaudalado hombre de negocios de Union, la había acosado sexualmente cuando ella tenía dieciséis años. Susan intentó suicidarse a los trece años. No lo consiguió y volvió a tratar a los dieciocho.



El padrastro de Susan Smith


Tenía diecinueve años cuando se casó con David, de veinte, gerente de la tienda local Winn-Dixie.



El joven David Smith


Para 1994, la joven pareja había tenido dos hijos: Michael, de tres años y Alex, de catorce meses.



Las víctimas: Michael y Alex Smith


Por un tiempo el matrimonio pareció ser exitoso, pero antes de mucho tiempo las discusiones acerca de las infidelidades de uno y de otro sirvieron para colocarlos cerca del punto de ruptura. Finalmente, David se mudó y se estableció en su propio apartamento.



David Smith de regreso a la soltería


Susan empezó a salir con el soltero más preciado, Tom Findlay, de veintisiete años, cuyo padre era propietario de Conso Productos Co., una fábrica de adornos que empleaba a más de quinientas personas. Tanto Tom como Susan trabajan para Conso, el empleador más grande en la comunidad.



Tom Findlay en el anuario escolar


Susan y Tom iban al cine, hacían largas caminatas y a menudo se encontraban para cenar. Susan creía firmemente que él la amaba. Ciertamente ella había sucumbido al adinerado y deslumbrante Tom Findlay.



Tom Findlay en los días previos al crimen


Por eso quedó totalmente desolada cuando recibió una carta de Tom declarando que ella realmente le gustaba, pero que no se sentía lo suficientemente maduro como para tomar la responsabilidad de una esposa y dos hijos pequeños.



Las cartas de Susan Smith y Tom Findlay


La próxima vez que Susan vio a Tom tuvo un ataque de furia y le hizo saber lo que pensaba de él. Al día siguiente, el 25 de octubre de 1994, Susan condujo su Mazda color rojo a la orilla del lago John D. Long. Sus dos hijos estaban perfectamente asegurados en sus sillitas en el asiento trasero. Ambos niños estaban dormidos. Susan se detuvo en una rampa que llevaba al lago. Eran alrededor de las 21:00 horas.



De acuerdo a la declaración que Susan haría tiempo después, colocó una videocámara en la parte trasera del auto para que filmara todo el evento. Aplicó el freno de mano y se bajó del auto. Pensó en su matrimonio roto, el rechazo de Tom y en la futilidad de su vida. Terminaría con todo y se llevaría a los niños con ella. Fuera cual fuera el proceso de los pensamientos que pasaban por su mente, el instinto de conservación persistió. Se estiró, presionó la parte de arriba del freno de emergencia del Mazda y bajó la palanca. Lentamente el auto se deslizó hacia el lago. Susan cerró la puerta fuertemente, sellando el destino de sus dos pequeños hijos. Observó mientras el auto flotaba levemente sobre las oscuras aguas y se alejaba de la costa. Luego, lentamente, se hundió con su carga humana dentro.



Shirley y Rick McCloud oyeron los gritos histéricos que provenían del porche del frente. Corrieron a la puerta y fueron recibidos por una Susan Smith que sollozaba incontrolablemente. "Por favor, ayúdeme, por favor, ayúdeme. Tiene a mis niños y tiene mi auto". Los McCloud se las arreglaron para calmar a la trastornada mujer y finalmente se enteraron de la razón de su angustia. Susan les contó que un hombre negro había tomado su Mazda y sus hijos a punta de pistola. Ella se había parado en un semáforo en rojo en Highway 49, justo en la curva hacia el lago. Los McCloud llamaron a emergencias. La policía llegó e inmediatamente se instituyó una cacería para recobrar a los niños raptados.



El retrato robot del sospechoso descrito por Susan Smith


Los ciudadanos de Union habían oído de raptos de autos que habían tenido lugar en ciudades distantes como Nueva York o Chicago, pero nunca en la tranquila y pacífica Union. La noticia del extraño crimen fue proclamada a gritos por la estación de radio WBCU, la única emisora de la ciudad. El Union Daily Times publicó la historia en primera plana. El pueblo no hablaba de otra cosa. Todos rezaban por el pronto retorno de Michael y Alex.



A los dos días de estar en la investigación, los detectives se preguntaban cómo un hombre negro con dos niños blancos en el asiento trasero del Mazda podía seguir prófugo durante tanto tiempo.



Pensaron que era posible que el auto hubiera sido arrojado al lago. Se emplearon varios buzos para buscar en el fondo cerca de la rampa, pero no se encontró nada.



Ambos padres estuvieron dispuestos a someterse al detector de mentiras. David pasó con todos los honores. Los resultados de Susan fueron menos satisfactorios. Ellos indicaron un nivel de engaño cuando se le preguntó, "¿Sabe dónde están sus hijos?" ¿Era posible que hubiera llevado los niños en secreto a algún lugar distante, quizás con un pariente lejano? ¿Qué razones tendría?



David Smith durante la investigación


Había algunas inconsistencias en su historia. El sheriff Wells se preguntó cómo podía haberse detenido ante un semáforo en rojo cuando la luz en la intersección está permanentemente en verde a menos que un auto en la calle que cruza apretara la señal para cambiar. Susan les había dicho que no había autos cerca en la noche del secuestro.



El sheriff Boyle Wells


Además estaba la pregunta de su destino esa noche. Ella le había dicho al sheriff que estaba en camino para visitar a Michael Sinclair, el prometido de su mejor amiga. Pero Michael no la había estado esperando. Ni siquiera estaba en casa esa noche.



Susan dijo que en las horas previas a las 21:00 había estado de compras con sus hijos en Wal-Mart; sin embargo, nadie recordaba haberla visto allí. Enfrentada con la discrepancia de Wal-Mart, Susan cambió su historia. Ahora declaró que había estado conduciendo sin rumbo fijo, pero tuvo miedo de contar la verdad por temor que atrajera sospechas en su dirección.



David y Susan Smith


Susan apareció en televisión rogando por el pronto regreso de sus hijos sanos y salvos. Con David a su lado, relató cómo rezaba cada día por su regreso. Entre sollozos, controlándose a duras penas, imploró al raptor que mostrara compasión y devolviera a los niños a su padre y a su madre. Para entonces, los ciudadanos de Union y de la nación compartían la agonía experimentada por la joven pareja, quienes inexplicablemente habían perdido a sus hijos. El sheriff Wells y su equipo de investigadores no podían entender por qué no aparecía el Mazda rojo. En el quinto día después del supuesto secuestro, Susan apareció en las tres redes de televisión más importantes y declaró nuevamente que no tenía nada que ver con la desaparición de sus hijos. Más tarde y de manera inexplicable, ese mismo día le confesó al sheriff Wells que ella había asesinado a Michael y Alex.



La confesión manuscrita de Susan Smith


Susan contó cómo había planeado su suicidio junto con la muerte de sus niños. Repitió una y otra vez cuánto amaba a sus hijos. Al confesar declaró: “No quería vivir. Sentía que debía acabar con las vidas de todos nosotros para protegernos de todo reproche y de todo daño”. Reveló que el auto, con los niños dentro, podría ser encontrado en John D. Long Lake.



El arresto de Susan Smith



Los buzos corrieron a la base de la rampa. No podían comprender cómo habían dejado de ver el vehículo durante las zambullidas previas. Se dieron cuenta de que habían cometido un error. Supusieron que cualquiera que quisiera deshacerse de un vehículo rampa abajo, lo enviaría a toda velocidad. No imaginaron que el asesino lo dejaría rodar lentamente dentro del agua. Un auto que se mueve a toda velocidad se hunde casi inmediatamente. Un auto al rodar lentamente dentro del agua tiende a flotar y derivar lejos de la orilla. Esta vez los buzos localizaron el Mazda a treinta metros de la orilla. Previamente lo habían perdido por unos tres o cuatro metros. Dentro del Mazda estaban los cuerpos de Michael y Alex Smith.



El rescate del auto con los cadáveres



Susan, ahora convertida en una de las asesinas más despreciadas en los Estados Unidos, languidecía en la cárcel, esperando el juicio. En el verano de 1995, se declaró no culpable de asesinato.



Se da la noticia del arresto de Susan Smith


Su abogado intentó probar que había estado legalmente insana cuando soltó el freno de emergencia del Mazda para enviarlo rodando dentro del lago. Los psiquiatras diagnosticaron que sufría de un grave desorden de personalidad.



Los abogados defensores: David Bruck y Judy Clark




El fiscal Thomas Pope


Durante el juicio, salieron a la luz sus intentos de suicidio. La defensa argumentó que se trataba de una enferma mental que se quebró ante la presión y el dolor:

“Una joven madre, profundamente atribulada y trastornada, que intentó sobreponerse a una vida fracasada y se rompió. Se rompió donde otros de nosotros simplemente nos hubiéramos doblado”.



La Corte durante el juicio por asesinato



La transformación de Susan Smith en nueve meses de prisión fue radical, al menos en su apariencia externa. La joven atractiva que pedía al país por televisión que le ayudara a encontrar a sus hijos, apareció en el juzgado pálida, obesa y mordiéndose las uñas.



Susan Smith durante el juicio




El vídeo de la reconstrucción de los hechos conmocionó a todos los presentes en el juicio. La cámara de vídeo instalada en el asiento trasero por la misma Susan reproducía con dramática lentitud el horror.



Los titulares sobre el crimen




Cuando el coche alcanzó las aguas permaneció casi dos minutos prácticamente inmóvil en la superficie. Gradualmente, el agua comenzó a penetrar por los bajos. Alcanzó el parabrisas. El jurado pudo presenciar cómo el agua amarillenta y helada fue subiendo por los pies, las piernas. Un ascenso que duró hasta que la pantalla se inundó de negro. Cinco minutos y cincuenta y dos segundos interminables. Tres miembros del jurado, la acusada y varios espectadores, rompieron a llorar.



El sepelio de los niños


Susan fue encontrada culpable de asesinato y sentenciada a cadena perpetua sin posibilidades de salir bajo palabra por treinta años, el 22 de julio de 1995.



El juez William Howard



La madre de David y la madre de Susan tras el veredicto



El 4 de noviembre de 2024 podrá pedir su libertad bajo palabra. Ya en prisión, tuvo relaciones sexuales con dos custodios, quienes fueron cesados al descubrirse el hecho.



Susan Smith en la cárcel


Susan Smith inspiró un capítulo de las series televisivas La ley y el orden y otro de Oz. También la canción "The ballad of Susan Smith", de Lee Ann Brown. Y en su caso se inspiró lejanamente la película El color del crimen (Freedomland).










BIBLIOGRAFÍA:





FILMOGRAFÍA:

1 comentario:

Escrito con Sangre dijo...

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